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¿A quién siguen nuestros hijos en las redes sociales?

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Es habitual que los adolescentes no sigan solo a sus amigos o conocidos en los entornos digitales, sino también a personas que no conocen o a perfiles temáticos o genéricos. Estos perfiles suelen hacer referencia a temas relacionados con la ropa, los gustos musicales, videojuegos, etc. Pero ¿quién los crea?

Es habitual y normal que los usuarios de redes sociales sigan perfiles de personas con las que se relacionan de alguna manera: familiares, amigos y conocidos de distinta índole. Pero también es cada vez más frecuente que sigan perfiles creados por personas a las que no conocen de nada. Estos espacios suelen ser confeccionados por personas interesadas en un tema o cuestión determinada.

La mayoría de los perfiles temáticos que se crean en las redes sociales tiene que ver con las modas, la ropa y la vestimenta. Otros con la comida, la cocina en casa o la repostería. Muchos giran en torno a los viajes, los videojuegos, la música, actores y actrices de series de televisión, clubs de fans no oficiales, etc, etc.

Partiendo de que un adolescente en una red social debe tener siempre un perfil PRIVADO, no supone ningún riesgo seguir estos grupos genéricos y estar al día sobre cuestiones que les resultan atractivas. El problema surge cuando el adolescente recibe un día una petición o solicitud del administrador de uno de estos perfiles. Si dicho adolescente acepta, el individuo que ha creado el perfil temático tendrá acceso a sus fotografías, textos, comentarios… y también a las imágenes en las que aparecen sus amigos o amigas, datos que permiten identificarlos, nombres, etc.

Muchos parecen no preguntarse quién está detrás de cada perfil de este tipo, y para qué quiere ver sus fotos y acceder a sus contenidos privados. Lo que todos los adolescentes deben tener siempre claro es que se trata de personas. No de entes de ningún tipo. Y su reacción debiera ser la misma que ante cualquier desconocido: “si no te conozco no te dejo entrar”.

En las redes sociales, como fuera de ellas, muchos adolescentes se dejan llevar por lo que en psicología social se denomina principio de reciprocidad. Cuando alguien nos facilita o nos proporciona algo, sentimos la necesidad de corresponderle de alguna manera.

Así, muchos adolescentes se sienten en deuda por el hecho de que alguien les ha dejado seguirle y acceder a sus contenidos. El razonamiento que parece imponerse en algunos casos es: “si yo le sigo, lo normal es que le deje seguirme a mí también”. Y esto no solo no es necesario, sino que es un error importante.

Es necesario que nuestros hijos tengan muy clara la diferencia entre seguir a alguien y que te sigan a ti. En muchas ocasiones no saben quién ha creado ese perfil temático ni cuáles son sus objetivos.

Su perfil debe ser privado y no deben abrirlo a personas que no conocen.