PSICOLOGÍA

Ayudar a superar el daño emocional tras la cuarentena

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Las consecuencias que la cuarentena ha tenido, y va a continuar teniendo en niños y adolescentes, son todavía difíciles de cuantificar. En un momento en el que las relaciones sociales son fundamentales para su desarrollo cognitivo, se han visto confinados durante un importante periodo de tiempo.

Psicólogos, psiquiatras y neurocientíficos están alertando sobre los problemas de salud mental que van a comenzar a manifestarse en la población. La OMS estima que durante los próximos meses una de cada cinco personas padecerá algún tipo de afección mental, el doble que en circunstancias normales.

Y en estas estadísticas, como siempre, los menos visibles van a ser los niños y adolescentes. Los problemas que están desarrollando no se traducen en bajas laborales ni en despidos, pero los sufren como los adultos. A la incertidumbre y los miedos que ha generado la epidemia, se une el que muchos han visto a sus padres quedarse sin trabajo. En algunos casos la familia puede haber cambiado o haberse roto durante la cuarentena. Algunos han tenido la desgracia de perder a seres queridos a los que no han podido ver, ni tampoco despedirse de ellos.

Un reciente estudio de la Universidad Miguel Hernández (UMH), realizado por los profesores Mireia Orgilés y José Pedro Espada, con 1.143 padres de niños españoles e italianos de 3 a 18 años, concluye que el 89% de los niños presentan alteraciones en el comportamiento.

Los niños estudiados manifestaban más dificultades para concentrarse (69%), estaban más inquietos (45%), más nerviosos (44 %), más irritables (43%), más propensos a discutir con el resto de la familia (40%), más intranquilos (38%), más dependientes de los padres (36%), más enfadados (32%), más preocupados cuando alguien salía de casa (30%), tenían más problemas de comportamiento (30%) y estaban más preocupados en general (27%). Además, comían más de lo habitual (25%), tenían miedo de dormir solos (24%), miedo a la infección por COVID-19 (23%), lloraban con facilidad (23%), estaban más desganados (21%) y más tristes (18%). Las conclusiones del estudio señalan que los niños españoles estaban más afectados que los italianos (1).

Es importante prestar atención a esta realidad desde las instituciones, pero también debemos hacerlo desde las familias. Hay que continuar trabajando con ellos para afrontar las emociones y sentimientos que están desarrollando, y que pueden traducirse en problemas palpables a corto o medio plazo.

Otro estudio concluido este mes de mayo por la Universidad Complutense de Madrid, con el apoyo de la Agencia Estatal de Investigación, concluye que el 22% de los españoles presenta en estos momentos síntomas significativos de depresión. Los datos son especialmente alarmantes entre los jóvenes, ya que está afectando al 43% de los estudiados. Uno de cada cinco españoles (19,6%) presenta síntomas de ansiedad, porcentaje que también es mucho mayor entre los más jóvenes. Lo mismo sucede con el estrés postraumático, que afecta casi al mismo porcentaje (19,7%).

Desde no puedo estar en todo planteamos trabajar sobre ocho aspectos muy concretos, que tienen una repercusión directa en los estados emocionales de nuestros hijos, y que no requieren una gran inversión de tiempo o dinero.

Estos son los campos de trabajo propuestos, por el impacto que tienen especialmente en la generación de endorfinas y dopamina, entre otras, y su capacidad para frenar la acción del cortisol que incide directamente en la generación del estrés:

  • Miedo al cambio.
  • Trabajo emocional.
  • Control del vocabulario.
  • Supresión de estímulos demasiado negativos.
  • Actividad física.
  • Relaciones sociales.
  • La risa.
  • Impacto de la luz solar.

Ofrecemos a las familias un vídeo de 9 minutos, para que niños y adolescentes de 11 a 17 años puedan visionarlo directamente y entender la necesidad de trabajar sobre estos aspectos: