PSICOLOGÍA

¿Debemos reconocer a un hijo delante de sus hermanos?

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En ocasiones puede darnos cierto apuro felicitar a un hijo por algo que ha hecho bien, cuando está presente algún otro hermano. Podemos plantearnos incluso si no estaremos desmotivando a los demás al hacer esto.

Es una buena pregunta, pues se trata de una circunstancia que surge con frecuencia cuando hablamos de familias formadas por varios hermanos. Pero por suerte, algunas investigaciones aclaran nuestras dudas sobre esta cuestión.

Un equipo de investigadores de la universidad alemana de Constanza, ha podido constatar que los estudiantes que escuchan halagos o elogios hacia compañeros suyos, obtienen también un beneficio de dichos reconocimientos.

Puede ser más beneficioso escuchar halagos hacia los demás que hacia uno mismo

Los investigadores evaluaron el rendimiento de más de 300 estudiantes, y en algunas de las aulas felicitaron a los que habían obtenido las mejores calificaciones. En otros grupos no realizaron ningún tipo de reconocimiento.

Al finalizar el curso académico, observaron las diferencias entre unas aulas y otras. Los resultados fueron llamativos. Los alumnos que habían sido felicitados por sus resultados en los primeros exámenes, no mejoraron de forma significativa dichos resultados a los largo del curso. Sin embargo, los estudiantes que habiendo obtenido buenas calificaciones no fueron felicitados, sí mejoraron claramente sus calificaciones.

Este fenómeno no se producía en las aulas donde nunca se reconocía o felicitaba a nadie por sus resultados.

Aquellos alumnos que obtuvieron reconocimiento desde el principio, se sintieron motivados para continuar en la misma línea, pero no mejoraron significativamente. Aquellos alumnos que no fueron reconocidos se sintieron motivados para obtener el reconocimiento, y se esforzaron más para logarlo.

La conclusión es la siguiente: es preferible reconocer a un hijo lo que ha hecho bien, que no reconocérselo a ninguno. Para los demás actuará como un elemento motivador para mejorar.

Hemos de tener cuidado, evidentemente, con no felicitar siempre al mismo. A un hermano se le podrá reconocer algo y a otro más adelante felicitarle por otra cuestión. Así mismo, es preferible centrarse en cuestiones en las que sea posible logara una mejora. Finalmente, habremos de estar atentos para no alimentar constantemente un sistema de competición entre hermanos.

Cuando felicitamos por algo bien hecho, resulta satisfactorio para el que recibe la felicitación y motiva al que no.

Enlace hacia el estudio: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2214804316301227