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REDES SOCIALES: ¿Estamos ante una generación de adolescentes cotillas?

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Los adolescentes dedican horas diarias a recorrer los perfiles de sus amigos y conocidos en redes sociales como Instagram o TikTok, comentando fotografías y vídeos, haciendo comentarios y poniéndose al día de lo que sucede en sus respectivas vidas.

Muchas personas tienen la idea de que las redes sociales existen gracias al gusto por el cotilleo que tienen sus usuarios. Y lo cierto es que no tendrían éxito si no fuera por los millones de personas que dedican una parte de su tiempo a ver lo que hacen los demás. Lo cierto es que otras muchas personas no están realmente para ver, sino para ser vistos. Y son la otra parte necesaria para que todo el conjunto funcione.

No obstante, cuando hablamos de adolescentes, no deberíamos olvidar que la mayoría de los usuarios de las redes sociales son adultos. Y se dedican a lo mismo que los adolescentes, es decir, a publicar cosas.

El 60% de los usuarios de Instagram tiene más de 25 años. En el caso de Facebook, la red más utilizada del mundo, los usuarios mayores de 25 años son nada menos que el 75%. En el caso de Youtube, casi el 70% de los usuarios son adultos.

Sería más correcto decir que estamos ante una generación de adultos cotillas, ya que son con diferencia la mayor parte de los usuarios de redes sociales.

Realmente, las redes sociales nos facilitan conocer detalles de la vida de los demás, e incluso seguir sus vidas en directo, pero eso no es una particularidad de estos entornos digitales, sino que responde a una tendencia del propio ser humano.

Un estudio realizado hace pocos años por la Universidad de Oxford, señala que fuera de internet: “pasamos el 65% de nuestro tiempo hablando sobre las cosas de los demás, y preferentemente sobre sus problemas o desgracias” (¡!) Es decir, la tendencia al cotilleo, a la observación de los demás, a la valoración y crítica sobre lo que hacen o lo que no hacen, es algo muy anterior a la llegada de internet. Es algo inherente al ser humano, y se reproducirá allí donde haya personas relacionándose.

No obstante y al margen de esta cuestión, deberíamos añadir que observar a los demás y mostrarse en busca de aceptación o validación, no es algo que responda a una tendencia al “cotilleo” entre los adolescentes. Es, ni más ni menos, que una parte necesaria y muy importante del proceso de desarrollo de su identidad individual y grupal.

Podemos y debemos trabajar con nuestros hijos sobre la importancia de cuidar la propia privacidad, y no mostrar detalles personales de nuestra vida, ni hacerlos accesibles para tantas personas que realmente no conocemos. Pero, lo que no podemos pretender es que mientras los adultos dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo a hablar sobre cosas que le suceden a los demás, los adolescentes utilicen las redes sociales solo para hablar del clima y de física cuántica 😉